in Blog, Lifestyle, Reflexiones

De lo único que tenemos control en nuestra vida, es de cómo vemos los sucesos. Cómo decidimos vivir nuestras experiencias.

Nuestra perspectiva es desde dónde nos paramos en el mundo: una posición de carencia o una de abundancia.

El mero y simple hecho de interpretar nos toca en nuestro punto más íntimo: el de nuestros prejuicios. Y los prejuicios de los que nos educaron, y nos inculcaron los de ellos.

De hecho, los medios de todo el mundo se especializan en proyectar prejuicios; una escala de valores impuesta desde una lógica corporativa vinculada al consumo.

Al decidir por una visión, comenzamos a vibrar en esa sintonía. Y de esa manera los hechos futuros afectan al pasado.

Esto es el ‘management de la mente’; la auditoría permanente para detectar cuándo estamos juzgando algo como “malo”. Y decidir si seguimos con esa corriente, ó cambiamos creativamente nuestra interpretación.

El desafío es acallar al ego.

Ese constructo que nos compara, que nos obliga a comparecer ante sistemas de creencias.

Que nos obliga a prejuicios, con forma de reglas valorativas.

Liberar el espíritu es desaprender toda creencia.

Write a Comment

Comment

  1. Muy bueno!
    Es un desafío ponernos en la piel del observador y ser capaces de “observar” (valga la redundancia :p), nuestro sistema de creencias.
    Pero una vez que empezás es un camino de ida 🙂

    Keep up the great work!

  2. Evitare “juzgar” al opinar sobre estas ideas, que me parecen muy acertadas. Considero que estos pensamientos son parte de la clave como para vivir mejor.

  3. Me reenvíaron tu mail de “Novedades, filosofía… “. Me resultó interesante el camino que estás haciendo y mucho más este posteo en tu blog. Estoy en un camino con algunos puntos en común, y siempre es enriquecedor encontrar puntos de vista distintos.
    Gracias!